ERA UNA PERSONA DE ESAS, QUE MURIÓ JOVEN COMO SOLO UN ALMA VIEJA PUEDE HACER...

PASAD...

PASAD...

¿JUGAMOS?

¿JUGAMOS?

¿QUÉ OPINAS DE MI BLOG?

¿QUÉ OPINAS DE MI BLOG?

martes, 19 de abril de 2011

¿CÓMO FUISTE CAPAZ DE PERDONARLOS?



El asado estaba crudo por dentro. Paulina se quitó la chaquetilla con gesto
circunspecto. Me miró de reojo. Jorge cogió el cuchillo, cortó un pedazo de carne y se lo llevó a la boca sin pestañear.
Mientras masticaba, nos dedicó a todos una sonrisa de satisfacción.
-¡Está buenísimo!- exclamó- Hacía tiempo que no comía una carne tan rica
Sí, hacía mucho tiempo que no nos reuníamos para cenar. Pero es que nuestras cenas no eran una cuestión social, sino litúrgica.

-¡Por Dios!-repuso Carlos soltando los cubiertos de mala manera- esto es incomible.
-¿Incomible? -La cara de Paulina nos hizo temer lo peor.- ¿Se puede saber cómo te
atreves a decir eso?- le replicó enfurecida, inclinándose hacia delante.
-La carne está cruda. Es la verdad.
-¡Pues no la comas!- le espetó.
-De eso puedes estar segura.
Carlos desplazó el plato hacia delante y cogió su copa de vino.
-Así te atragantes…-musitó Paulina

El juego dialéctico me divertía. No eran más que dos mosquitas muertas, tan vulgares, tan… normales.

-Tengamos la fiesta en paz- les advirtió Jorge, serio.

-Solo digo- comenzó a decir Carlos visiblemente molesto- que después de todas las
penalidades por las que hemos pasado…-dejó la frase sin terminar y meneó la cabeza con sorna.
-¡Pero si tú no hiciste nada!- Paulina estaba lanzada- ¡Nunca haces nada!
-Yo soy el cerebro.
Todos comenzamos a reír.
-Santi, haz el favor- me indicó Jorge poco después- lleva el plato de Carlos al
horno. Esperaremos veinte minutos más.
-Pero entonces comeremos frío.-se quejó Paulina- ¡Y esta carne hay que comerla caliente!
Carlos sonreía disimuladamente.

-¡No quiero oír una palabra más!-exclamó Jorge poniéndose de pié- Todos vamos a comer este cuerpo, así esté frío, caliente, crudo, o como sea ¿Entendido? Y no vamos adejar nada.- hizo una pausa; clavó la mirada en los dos amigos, y suspiró.
-¿Santiago, trajiste el historial?
Abrí la cartera que tenía a mis pies y cogí la carpeta roja.
-Aquí tienes. No es mucho-le indiqué
-Veamos… Veinte años, de nombre Carla. Madrileña. Hum..., esto es interesante: a los diez años tuvo un accidente, le extirparon el bazo.
-¿Algún problema?-le pregunté
Jorgé parecía ausente
-No-me dijo- Sólo que me quedaré con las ganas de probarlo.

Unas horas antes, Carla apenas podía sospechar cuál iba a ser su trágico destino. Había contactado por internet con un grupo de estudiantes interesándose por un intercambio de estudios.

Puntual a la cita acudió a la biblioteca de la universidad. Allí se encontró con Paulina,Carlos y Santiago, tres chicos encantadores, tres chicos aparentemente normales,dispuestos a ayudarla en lo que hiciera falta.

Tras un primer contacto la convencieron para ir a tomar algo a casa de Paulina.
Allí les esperaba Jorge, con aire seductor, recostado de medio lado en el sofá de
espaldas a la puerta.

El humo de un cigarrillo bañaba la habitación. Eran las ocho en punto, la hora de cenar.

-Hola Jorge!- grito Paulina al abrir la puerta.

Jorge apagó el cigarrillo y se levantó lentamente.

-Tu debes de ser Carla- le dijo Jorge con una amplia sonrisa

-Así es, encantada de conocerte- se apresuró a decir Carla tímidamente. Jorge le pareció un chico tremendamente guapo.

-El placer es mío, pero siéntate por favor- le indicó Jorge con un gesto con la mano.

Carlos y Jorge se sentaron a ambos lados de su próxima víctima. Santiago, con las manos en el bolsillo observaba a Carla con detenimiento mientras se encendía un cigarrillo
De pronto apareció Paulina con un delantal y el pelo recogido en un moño.

-Carla, ¿te quedarás a cenar verdad?- dijo Paulina con un tono divertido.
Carlos y Jorge se miraron de modo cómplice.

- Oh no Paulina, muchas gracias, no quisiera molestar- dijo Carla

- ¿Molestar? Pero mujer, debes de tener el estómago vacío y eso no puede ser- dijo
Carlos acercando su rostro a Carla más de lo debido.

- Está bien, pero entonces dejadme que vaya a comprar algo por lo menos.-dijo Carla.

- De eso nada- la interrumpió Jorge – tenemos todo lo que necesitamos-.

Paulina se dio la vuelta y dirigiéndose a la cocina chasqueó los dedos mientras
Santiago, atento a la señal abría el cajón del armario disponiéndose a poner la mesa.

Es increíble como en un segundo se puede paralizar el tiempo. El cerebro se acelera y ralentiza a la vez, es el miedo de “qué está pasando” el estado de alerta que nos coge desprevenidos y nos hace sentir atrapados en una situación sin salida.

No pude reaccionar cuando sospeché de aquellos chicos. Fue tan fugaz, tan rápido el movimiento de cabeza hacia la cocina al escuchar a Paulina ordenar a Carlos y a Jorge que me sujetaran.

Es cierto lo que dicen. En el momento de ver de cerca la muerte te da tiempo de
pensar en muchas cosas por increíble que parezca. Yo pensé en mi madre y sentí unas
tremendas ganas de llorar, pensé en mis amigos y en las veces que me repetía a mi misma que nunca hay que fiarse de los desconocidos. Pensé en Dios y en cómo podría permitir que mi vida terminara de este modo. Me sentí tremendamente estúpida. Sentí asco por la humanidad, por la injusticia de la vida. Sentí que no podría salir nunca
viva de aquella habitación

Vi a Paulina acercándose a mí con un enorme cenicero. Las manos sujetas me imposibilitaron cubrirme la cabeza. El propio miedo me impidió gritar, sólo pude
cerrar los ojos con fuerza esperándome lo peor. Una mueca de niña asustada que
pareció divertir a mis captores. Fue tan tremendo el golpe que sentí un calambre
agudo atravesándome el cráneo. No recuerdo más que la sensación de mareo, la vista
nublada y el corazón cada vez más y más lento. Caí hacia el lado derecho, sobre las
piernas de Jorge, quien seguía sujetándome la mano como a un animal rabioso.

Parecía que fuera a arrancármela. Su crueldad me pareció inhumana. La vergüenza y la
rabia de verme morir delante de ellos dio paso a la frustración. Apenas ya podía moverme.

Dios mío, me habían matado ¿cómo fuiste capaz de perdonarlos?

10 comentarios:

LaCuarent dijo...

Terrible esa última frase amiga, tu relato como siempre estupendo
Un beso

MARIA dijo...

Uffff que intenso. Es bueno. Menos mal que no hemos leido como se la comen, jajajajajaja, que sino nos iba a costar más comentar. Un besazo guapa.

Prometeo dijo...

Terrible frase final, la que condensa todo el desespero d el auna muerte tragica e inutil...muy bueno, como siempre.
un abrazo.

Rosalía Navarro dijo...

¡Guau, me has dejado sin aliento Fail!
Besos y feliz semana santa.

Unknown dijo...

Yo también tengo un cenicero, y puedo usarlo muahahaha.

Ficticia dijo...

Me encanta

Cantares dijo...

AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH
Que impresionante! muy bueno tu relato pero el desayuno me ha sentado muy mal ajjjj
Suerte que no estaba masticando una tostada :) Besosssssssssssssss

Embrujo mis palabras de loca dijo...

hola fail ohhhhhhhh me he quedaooo cuajaa jajaja es excelente ohh se la comen jajjajaa feliz tarde besitossssss

ANTARES dijo...

Una historia inquietante e impactante y narrada de forma muy amena, Como ya han dicho la última frase es impactante.
Muy bueno como siempre, un besito

Samantha dijo...

Aaaaaaaah!! No vuelvo a quedar con nadie para estudiar... si es que no te puedes fiar ni de tu sombra!

Buen relato ;)

Un abrazo!