ERA UNA PERSONA DE ESAS, QUE MURIÓ JOVEN COMO SOLO UN ALMA VIEJA PUEDE HACER...

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martes, 29 de septiembre de 2009

YA NO TIENES CORAZÓN


Dicen que del amor al odio hay un paso…ese paso puede ser tan corto que cuando sientes el dolor, la punzada en el corazón., no te mueves del sitio.
Así me quedé yo, de pie, junto a las vías del tren en dónde tantas veces habíamos recorrido el mundo cogidos de la mano…
Tus promesas hechas añicos como una muñeca de porcelana estrellada contra el suelo.
¿Cuántos años puede durar una mentira?
¿Existe realmente un amor puro y verdadero?
El amante fiel, el compañero de vida, el amigo incondicional …siempre esconde algún secreto. Siempre.
Nadie es como tú, eres maravillosa, la mujer de mi vida, mi alma gemela…mentiras, aunque sé que tú mismo las creías.
Quizás idealicé al príncipe azul, aquel que moriría por mi y por quién me dejará matar.
Sí, hay hombres maravillosos, pero el hombre es hombre y sus instintos pueden más que la razón.
La mentira es un veneno que se filtra por tus venas y que sale por tu boca.
¿Cuánta tregua puede darte una mentira piadosa? Las medias verdades son un arma de doble filo.
En el amor no pueden esconderse secretos por miedo a enfados. No…no se debe. Los secretos matan el amor.
Has perdido. Te marchas dolido y cabizbajo con la certeza de que ya no hay marcha atrás…
¿Tu corazón? Es mío…lo has dicho siempre y esa fue tu única verdad.
Mis pasos se niegan a seguir los tuyos.
Camina hacia sus brazos y refúgiate entre sus sábanas…Cuéntale los mismos sueños, dile lo que toda mujer quiere escuchar…
Ya no tienes corazón, ese es un secreto que tú y yo sabemos. Lo enterraré junto al mío en el jardín del dolor.

domingo, 27 de septiembre de 2009

GENTE SIN ROSTRO


La especie humana me da miedo. Evolucionamos con los años. Cada vez somos capaces de experimentar cosas impensables hace años. Inventamos utensilios extraños y nos enorgullecemos de ser superiores.
Cuando doy largos paseos contemplo los rostros de la gente, miro sus expresiones, sus gestos, su actitud ante la vida. Puedes ver alegría, puedes palpar el dolor y la tristeza.
La mente humana, esa gran desconocida, esa que a veces, puede oscurecer a seres inocentes y que, en ocasiones, se torna fría y calculadora para poder zafarse de la conciencia.
Mala gente. Están entre nosotros, mires donde mires… Nuestras escuelas y oficinas pueden estar plagadas de personas sin apenas arrepentimiento. Ejercen actos inhumanos, como bestias desatadas que actúan impunemente.
¿ Dónde está el límite de nuestros tiempos? ¿Dónde está la inocencia del que no vive movido por la envidia o el rencor?
Nos atrae el mal…reconozcámoslo… El morbo, la impaciencia, el sufrimiento ajeno nos hace respirar profundamente, nos hace sentir mejor.
Todos tenemos un lado oscuro…nadie lo puede negar.
Siempre hay alguien por quien mataríamos….lo haríamos realmente. ¿Locura transitoria o acto premeditado?...
Gente sin rostro se mueve entre nosotros, Ellos nos ven igualmente sin rostro…¿quién es el bueno en la historia?
Caminamos hacia un final nefasto, hacia una intolerancia extrema y no parece que nos haga reaccionar…
Cenamos ante el televisor, noticias…malas noticias. Asesinatos, maltratos, desapariciones…seguimos cenando. ¿Quién puede ser el siguiente?
El mal es menos mal cuando parece que no nos toca directamente. Cuando lo hace, cuando nos golpea de frente, entendemos que la gente sin rostro estaba a nuestro lado, en la puerta de enfrente tal vez…acechando.
La locura planea por las calles de nuestras ciudades…
¿Quién puede ser el siguiente?

miércoles, 23 de septiembre de 2009

PUEDO OLER TU MALDAD



Diós le privó del don de la visión, pero le otorgó la virtud de ver el alma.
Los golpes en la barriga de su madre le dañaron el nervio óptico irreversiblemente. El alma negra de su padre fue la primera que visionó en la oscuridad de su mirada.
Ya cuando se dejaba tomar en brazos intuía la maldad de quién le sujetaba o hacía carantoñas inocentemente…
Pronto, los vecinos empezaron a temer a aquel niño que con sus ojos blancos cristalinos, atravesaba sus retinas leyendo sus más perversos pensamientos...
Aquel niño creció en su mundo interior, sabiendo que la maldad podía habitar en cualquier rostro. Podía palparla, olerla, sentirla a través de los poros de la piel.
Un adulto solitario que deambulaba por la ciudad escuchando los sonidos que le rodeaban, que le obligaban a estar alerta. Las manos que le ayudaban a cruzar la calle, en ocasiones eran manos de maltratadotes, de seres mezquinos, de hipócritas, mentirosos, manipuladores, amantes de la crueldad. Ya en el otro lado de la calle se giraba hacia ellos y mirándolos a los ojos les decía: “ Puedo oler tu maldad”
Aquella frase lapidaria dejaba sin habla a aquellos que se sabían descubiertos por un ciego…Alguien débil a quién en realidad sólo habían intentado ayudar. Un ciego que era puro de corazón y no entendía el miserable comportamiento del ser humano.
Un ciego que murió en manos de una de sus víctimas…un ser atormentado por sus palabras, verdades que nunca quiso escuchar…
Su anciano padre arrodillado ante él le pidió perdón por todo el daño que le había hecho…
Nunca unos ojos en blanco habían dicho tantas cosas…
Las manos del viejo alrededor de su cuello no lograron detener las palabras de aquel ciego que, con asombrosa tranquilidad, se abandonaba a la muerte en los brazos de su padre. Pudo oler la rabia, el odio y el rencor de aquel anciano con cuyas manos quería acallar una conciencia oscura y marchita…un falso perdón que jamás sintió.
La oscuridad de su mirada se iluminó al hallar la muerte, pudo ver al fin el rostro de su asesino…
Las lágrimas de aquel ciego se grabaron a fuego en el suelo de la habitación, al ver que allí presentes estaban todos los que él había desenmascarado. Testigos de un cruel final para alguien bondadoso que sólo quería gritar verdades, defender a los inocentes. Alguien que nació con un don incómodo para la humanidad, podía ver el alma.
Nunca imaginó hasta que punto puede llegar…la maldad.

domingo, 20 de septiembre de 2009

...Y LIMPIAME DE TODO MAL




No me dejes caer en la tentación.

Un hombre siempre es esclavo de sus actos. La perturbación provoca esferas de la mente que nadie podría comprender sin sentir algo parecido. Un estado hipnótico que te obliga a actuar como te dictan los sentimientos, los malos pensamientos.
En ese estado me encuentro yo. A mis 57 años aún no he conseguido alejarme del mal camino. No es agradable levantarse por la mañana sabiendo que tendrás que luchar contra tus instintos a lo largo del día. La victima está en todas partes, a todas horas merodeando por mi mente. La niña que va al colegio, por su ingenuidad, el vecino de arriba, por su intolerancia, la portera, por su curiosidad…un sinfín de posibilidades que me tientan a cometer actos de los que sé que una vez empezados, nunca podría parar.
Vivo sólo en una calle cualquiera en una ciudad cualquiera. El lugar apenas importa cuando el asesino está en todas partes. Sobretodo en mi mente. Me siento sucio, insoportable y me castigo rezando en silencio bajo el chorro de la ducha. El agua helada calmará mi ansiedad. No, no estoy loco, sé muy bien lo que deseo hacer y también sé que está mal, pero lo deseo tanto que se me revuelven las entrañas…
Las arrugas de mi piel delatan el odio y la impotencia. Horas muertas que vivo en la soledad de mi oscura habitación.
En silencio, con los ojos abiertos, sueño escenas dónde puedo actuar impunemente. Dónde violo y asesino a seres frágiles, hambrientos, despojos humanos a los que haría barbaridades. Cuando despierto soy un cobarde, una deshonra para la humanidad y lloro sin parar hasta que me quedo dormido de nuevo.
Al día siguiente amanezco con mi nueva personalidad y de nuevo he de seguir fingiendo que soy un pobre diablo, una persona cualquiera en este mundo irreal dónde nadie es lo que parece ser…

jueves, 10 de septiembre de 2009

NO QUIERO MORIR UN MARTES



Ya está, ya pasó lo más difícil, ahora sólo queda esperar…¿será rápido?, espero que sí, no soporto el dolor y no creo que pueda aguantar mucho tiempo padeciendo…
La vista se me nubla, ahora tengo miedo, no sé si hice bien, si es lo mejor …ya sé, estoy muy mal, no tengo a nadie, ni trabajo, ni…nada. Estoy harta de vivir pero…¿es lo mejor? Estoy nerviosa, han pasado diez minutos y no siento nada, quiero que llegue ya mi hora, por favor…
Mañana no me levantaré…hoy es…¿martes? Un martes, moriré un martes. No me gusta este día,” mar-tes “, odio cómo suena, nunca me gustó! No veré el miércoles ni el jueves, no viviré para saber qué pasará en el mundo la semana que viene. Qué más da! Mi vida seguiría igual, a nadie le importo, mis padres están muertos, no tengo hermanos, ni hijos.. ni siquiera un gato. Soy patética, nunca pude cuidar ni de una mascota, hasta las plantas se me mueren…soy un desastre.
¿Alguien se dará cuenta de que he muerto? Nadie me echará de menos y pueden pasar días antes de que el olor alerte a los vecinos. Vaya, tengo frío…¿será que ya me muero? Estoy desnuda bajo las sábanas frías y viejas de mi cama. No me da vergüenza, me encontrarán así.. De todos modos no tengo nada decente que ponerme. Hace años que no me compro ropa, mi cuerpo no luce con nada. Además, a nadie le gusto, los chicos nunca se me acercan, soy fea y estoy mal hecha. Toda yo he sido un error.
Basta ya de pensar, quiero morirme ya!! Me tomé todas las pastillas, bueno, todas no, dejé unas cuántas para luego, por si me tengo que rematar. Hasta para esto soy penosa, tengo miedo que me sienten mal…qué tontería, se trata de eso. Encima me las tomé con agua, no me gusta el alcohol . Bueno, quizás con un mojito…pero claro, aún parecería que estoy celebrando mi muerte. Pensándolo bien me apetece un mojito, hace tantos años que no me tomo uno… Creo recordar que la última vez fue en aquellas fiestas de mi pueblo, menuda borrachera! No paraba de reír con mis amigos…¿qué habrá sido de ellos? Seguro que están bien, que han triunfado, se habrán casado y tendrán hijos preciosos. Qué bien lo pasaba en la casa del pueblo y no aquí, en este barrio de mala muerte donde no conozco a nadie. Allí todos los días nos reuníamos los amigos para ir a merendar, a bailar o para charlar un rato. Qué tiempos aquellos! Que tonta fui al marcharme de allí y querer desconectar de todo y de todos. Desde entonces todo fue a peor y aquí estoy, que ya me empiezan a temblar las manos y siento que tengo los labios adormecidos.
Mira, me lo he pensado, ahora mismo llamo a la ambulancia, me salvarán. Voy a vivir. Voy a plantearme lo que realmente quiero hacer con mi vida. Aún soy joven y voy a aprovechar el tiempo. Se acabó el pensar en el qué dirán. Soy la única persona que me queda al fin y al cabo y he de dar gracias por ello. Yo digo el qué y el cómo y tengo clara una cosa, no quiero morir un martes, quiero ir al pueblo y a volver a ver a mis amigos. Me da igual que vean cómo estoy, me aceptarán, porque sé que me quieren tal y como soy.
Ahora me siento capaz de todo. Conduciré tras largos años sin tocar el coche y en un par de horas llegaré a la casa del pueblo dónde esta noche volveré a recordar todos los momentos felices y brindaré con un mojito…por mi nueva vida.

domingo, 6 de septiembre de 2009

LA CASA DEL SILENCIO


Perdida la inocencia, ya nada puedes esperar del ser humano. Recuerdos malditos que marcaron la triste infancia en soledad. Luchas internas en el corazón de un niño que llora a su madre y abraza a su padre sin ser correspondido. Nunca puede descansar un alma descarriada que pide a gritos un poco de cariño. Un amor que nunca acarició su pelo ni acunó sus llantos. El mundo gira entorno al mal. Todos saben historias, cuentan sucesos alrededor del fuego. Pero el miedo, la realidad está aquí, entre nosotros.
Una historia real, con un trágico final y una condena que se repite año tras año. La casa maldita de un pueblo dónde tuvo lugar un hecho atroz. Sara vivía aferrada a su madre, quien nunca le dedicó más tiempo del necesario y más cariño del permitido. Su padre borracho azotaba constantemente a la pequeña. Los gritos eran constantes en ese hogar, gritos de rabia, de dolor y humillación. La madre, arrepentida de haber traído al mundo una niña a la que realmente nunca deseó permitía que noche tras noche su hija fuera torturada por quien ella amaba ciegamente.
En su habitación, la niña adormecía a sus muñecas acunándolas con cariño. Nunca le enseñaron a querer pero en su interior necesitaba cuidar de sus pequeñas para que nada malo les sucediera.
Sara falleció en su cama. Aquella noche su padre se ensañó de tal manera, que sus pequeñas manos apenas pudieron tapar su boca para dejar de suplicar y aguantar la paliza con resignación. Sábanas teñidas de sangre inocente dónde el calor humano nunca tuvo cabida.


Cuenta la historia que años más tardes los padres de Sara aparecieron muertos en su habitación. Nadie escuchó nada aquella noche. La muerte en silencio del que castiga contra los gritos de rabia del que se venga.
Por la casa pasea Sara cuidando tranquila de sus muñecas y vigilando que nadie se atreva a perturbar esa casa dónde ahora reina la calma. No grites nunca si pasas por ahí, pues dicen que Sara se aparece a todos aquellos que molesten a sus pequeñas y no respeten la que es ahora conocida como la casa del silencio.

sábado, 5 de septiembre de 2009

¿QUIÉN ANDA AHÍ?


No, este no es un relato de terror…aunque en cierto modo para mi sí lo fue. Hace tiempo me sucedió algo que ahora voy a contar ya que hoy no sé muy bien porqué me ha venido a la cabeza…
Vivo en un ático, para mí es como el refugio donde estoy segura de todo mal ajeno. No es que sienta que corro peligro ahí afuera, pero a decir verdad, siempre he creído que las personas que vivimos en una gran ciudad estamos constantemente expuestas a que nos ocurra algo malo. Vale, no…no me he tomado nada, es realmente lo que pienso!
Hablo por experiencia…una chica sola no puede ir tranquila en el metro o en el tren a ciertas horas…ni puede pasear al perro por ciertos parques…que ya es triste!!
Lo que vengo a decir es que una se ha cerrado de tal manera que aunque oiga gritos en la escalera o una pelea en la calle, gira la cabeza hacia el otro lado o sube el volumen del televisor…
Una tarde, algo me hizo darme cuenta de que no se puede ser así y que no todos van a puñal si se acercan a ti…
Yo estaba tumbada en el sofá después de un caluroso día de trabajo. Estaba exhausta, medio adormecida por el parloteo de la televisión; cuando de repente llamaron al timbre…

-DING DONG!

No sé por qué, pero ese sonido tiene la habilidad de transformar a mi perrita en un tigre de bengala. Se lanza desbocada contra la puerta y ladra rabiosa como si al abrir la puerta fuera a devorar a quién sea.
Yo me limito a quitar el volumen del televisor , como si así pudiera engañar al que me molesta y creyera que no hay nadie.
Sí, sé que parezco una vieja loca pero es que sé perfectamente que nadie que llame a mi casa vendrá a traerme buenas noticias. No vendrán a decirme que me han tocado muchos millones o que tienen un mejor trabajo para mi ni me van a dar el elixir de la vida eterna junto a los míos.. No. Vendrán a pedirme dinero, a ponerme la cabeza como un bombo con ofertas chorra, a que me una a una secta o a intentar averiguar si estoy sola para poder entrar más tarde a mi casa sin problemas.
La cuestión es que parecía que el viejo truco había funcionado. Todo quedó de nuevo en calma hasta que de repente alguien intentó abrir la puerta con la llave…
Los ojos se me iban a salir de las cuencas! Mi perra ya estaba rezando el padrenuestro y yo, con un pijama hecho polvo y los pelos revueltos me lancé hacia la mirilla.
Casi me hago pis encima cuando veo a un hombre enorme intentando entrar en mi casa!!
En cero coma cojo un cuchillo de cocina ( vale, era el del pan, pero mira, el primero que vi) Vuelvo a la puerta e intentando poner voz de hombre digo:

- ¿Quién anda ahí? ( es una frase que siempre me pareció patética porque nadie te va a responder, pero es lo que dicen en las pelis. Y la rubia siempre acaba muerta…)
El hombre en cuestión se da la vuelta hacia el ascensor y yo, en un arrebato de valentía abro la puerta:
- Quieto! ¿ Qué quería? NOTA MENTAL: Entrar en tu casa, robarte, violarte y matarte, por ese orden
De repente se gira hacia mi y veo que tiene los ojos en blanco ( no, no era un zombi, era un pobre vecino ciego)

- Disculpe señorita, es que llevo una hora intentando entrar en mi casa y no sé en qué piso estoy. Al oír al perro me di cuenta de que me equivoqué, lo siento.

NOTA MENTAL: mierda, mi truco de bajar el volumen no sirve para nada…qué haría sin mi perra.

-Vaya, pues está en el ático, creo que usted va al cuarto verdad?
-Así es, desde que cambiaron el ascensor no salgo de casa porque no sé qué botón he de pulsar.
- No se preocupe, le voy a arreglar esto en un momento.

Abro la puerta del ascensor y con el cuchillo empiezo a hacer una marca en el botón que corresponde a su piso.
Mi vecino no se atrevió ni a darme las gracias…era ciego pero su cara era un poema, estaba flipando pensando que la vecina del ático es una loca que sale con un cuchillo a la escalera cuando llaman al timbre…
En fin, que volví orgullosa de mi buena obra del año hacia mi pisito y cerré la puerta con el pecho hinchado pensando que a veces puedes cometer errores tontos y que hay gente que te puede necesitar, que no hay que ser tan mal pensado…

viernes, 4 de septiembre de 2009

LLÉVAME CONTIGO




El mar en calma, suspiro eterno de mi soledad. Cansada, me dirijo a la orilla a escuchar los consejos que las aguas tranquilas me quieran dar . Me arrodillo en la arena y observo el horizonte. Me siento pequeña e indefensa ante tanta grandeza. No logro recordar en qué momento dejé de existir…Me siento como un figurante en mi propia vida, una burda copia de alguien que fui. Ahora sólo soy los restos de mis fracasos. No puedo respirar. Los años pasan y yo… atraída por tu quietud, vengo a tu encuentro cada atardecer, para que tiendas tu mano y me lleves contigo mar adentro. Muéstrame el océano en cada rincón del mundo, arrastra mi cuerpo entre las olas y hazme sentir viva una vez muerta. Ten piedad para que pueda descansar. No dices nada, solo acaricias mis pies con tus aguas y lloras lágrimas de sal al escucharme. Eres caprichoso, egoísta y cruel. No soy tu elegida. No me llevarás como a tantos marineros mar adentro. ..
Entro en ti y me siento más débil que nunca flotando en esta soledad azul. Nadie a mi alrededor puede escuchar mi impotencia, sólo tú oyes mis latidos y te niegas a engullirme. Me quedo sin aire al bucear hacia el fondo y me empujas levemente a la superficie obligándome a vivir.
Aparece la luna, es hora de volver a la tristeza de mi hogar, a las calles desiertas de mis sueños. Nadie me espera. Tal vez mañana te apiades de mi y quieras que te haga compañía… Tal vez quieras convertirme en la sirena oscura que sería capaz de alimentarte de vidas atrayendo a incautos con sus cánticos.
Arrastrando los pies en la arena me alejo de ti ... He perdido una vez más. Mañana volveré para tenderte de nuevo la mano,esperando que tú la agarres con fuerza y me arrastres hacia el fondo…para que al fin consiga respirar.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

EN EL REFUGIO DE MI CASA




Ya es bien cierto que el mayor enemigo que puedes tener eres tú mismo…
Tantos años de existencia y la humanidad no aprende a quererse. Siempre me consideré una persona buena, tranquila, sin demasiadas ambiciones y con un único objetivo…ser feliz en la medida de lo posible.
En el refugio de mi casa me siento en paz, a salvo de todas aquellas cosas que me rodean y contra las que, a veces, tengo que luchar contra mi voluntad. Desgraciadamente nunca dura demasiado esa sensación de regocijo. Pronto siento como los malos pensamientos entran por mi ventana, atraviesan el umbral de la puerta y se alojan en mi hogar sin piedad. Las garras de la crueldad trepan por mi sien y se incrustan en mi cerebro quebrantando mi quietud. Desde el sofá puedo sentirlo cada día. Cuando menos lo espero oigo los aullidos de los recuerdos y mi propia voz me susurra al oído cosas que jamás debería permitir. La tristeza, la locura, la nostalgia, la envidia, la crueldad…todas ellas me acompañan mientras tomo el café de cada tarde…
No puedo deshacerme de ellas pues forman parte de mi.
Soñaré esta noche que soy libre, que me quiero y que mi alma está llena de buenos sentimientos. Pensaré que no hay nada en este mundo que pueda hacerme daño…
Cerraré los ojos con fuerza y no los abriré porque si lo hago…veré de nuevo la garra de mi otro yo bajo mi almohada recordándome que no, no estoy a salvo en el refugio de mi casa…

martes, 1 de septiembre de 2009

MI NOMBRE ES SOLEDAD





Mi nombre es soledad y habito en todas partes.
Hoy vengo a tu encuentro como cada día, como cada tarde, como cada anochecer…
Tus silencios son mi alimento y mi razón de ser.
Cuando me siento a tu lado hablamos el idioma de la nada, de la locura, de la nostalgia y de los recuerdos vacíos.
Amante fiel que, aunque a veces deseas, otras rechazas y desprecias con todas tus fuerzas.
Entre el gentío me sientes. Nuestras miradas se cruzan y las palabras sobran para entender que jamás desapareceré. No luches contra mí porque ya soy parte de ti…
Mi nombre es soledad y habito en todas partes.
Te acompañé al venir al mundo y te acompañaré hasta en la muerte.
Llórale al viento, cuéntale a la lluvia tus anhelos…yo sólo te tomaré la mano y me quedaré en silencio.

viernes, 28 de agosto de 2009

¿ME PERDONAS?




Entro en mi habitación, abro el armario y de entre la ropa y cajas de juguetes descubro de nuevo mi obra. Aún sigue inacabada, no sé en qué momento la daré por terminada, pues mi objetivo no está claro. Es el placer por el placer, mirar los restos de la vida arrebatada impunemente. No soy culpable de nada, a los ojos de todos soy una niña y no entiendo lo que está bien y lo que está mal. Mis dibujos delatan la perturbación de mi mente, pero eso nadie lo sabe. A los ojos de los mayores garabateo cosas parecidas a una casa con jardín, una familia, e incluso un perro, cuando lo que en realidad deseo es dibujar a ese mismo perro abierto en canal en medio del jardín. Quizás sea duro escuchar palabras crueles en un niño, no lo sé…yo sólo actúo como soy y eso debería alegrar a los mayores, pues yo me acepto a mi misma…son ellos los que sé que no lo harían.
Mis padres siempre han sido muy buenos conmigo, nunca me ha faltado de nada. Jamás me han pegado ni han dicho una palabra más alta que la otra. En el vecindario somos una familia muy bien considerada.
Todos los domingos por la mañana acudimos a misa de once. Es uno de mis momentos preferidos. En la iglesia imagino que mi presencia incomoda a Dios y que no puede evitar amarme como a los demás. Yo sonrío y lo miro desde el banco de madera, me arrodillo y finjo que rezo. Al salir, mis padres siempre se quedan charlando con los vecinos y yo aprovecho para escaparme para jugar en el cementerio. Ensucio mis zapatos de charol con la tierra del camposanto. Es tierra sucia, muerta …me gusta su olor. No me dan miedo los muertos, sólo están durmiendo bajo tierra. A veces tiro piedras a las tumbas para intentar despertarlos, otras me acerco y les susurro cosas, como que se merecen estar ahí…o que voy a ir al cine y a comerme un helado y que ellos ya no podrán hacerlo nunca más…
Al volver a casa siempre pienso que mi alma está limpia de nuevo y que nada de lo que he hecho anteriormente cuenta en la lista de los pecados semanales…
Miradme, soy inocente, pura…. angelical. Nadie puede imaginar lo que escondo en mi armario, nunca, nadie lo adivinaría…
De todos modos, sé que hay unas palabras mágicas para borrar toda culpa en el caso de que descubrieran mis tesoros …y es que ¿quién puede enfadarse con un niño? Unas cuántas lágrimas y…

¿ME PERDONAS?

lunes, 24 de agosto de 2009

ESPERÁNDOTE...



Terrible sensación la de la incertidumbre…
Mis palabras resuenan en el viento al despertar. No estás tú, a mi lado ya no hay nadie.
Dicen que el tiempo lo cura todo. Dime entonces porqué mi corazón sigue llorando tu ausencia tras treinta años de espera.
Te fuiste aquella mañana de agosto. El sol brillaba tanto en tus ojos…
Las luces de la ciudad se encendieron al caer la noche y tú no regresaste junto a mi.
¿Dónde estás? ¿Dónde he de ir a tu encuentro?
Jamás cesaré de buscarte entre la gente. A veces me quedo quieta, cierro los ojos y espero que me abraces por la espalda.
Sueño contigo todas las noches.
Miro las fotos de boda…éramos tan jóvenes. Recuerdo las tardes en la playa junto al mar, cuántos planes de futuro que han quedado en el olvido.
Las lágrimas hundieron mis ojos en la tristeza absoluta. Mi cuerpo se abandona a la tragedia día tras día.
Oculto mi rostro bajo mis manos. Marchitaron hace tiempo al no poder acariciarte, al no poder entrelazarse con las tuyas. La dorada alianza brilla como el primer día, pues mi amor sigue intacto. Un pulso ganado hace tiempo por la desesperación de no saber nada de ti.
Me revuelvo al pensar que no eres libre para volver junto a mi.
¿Qué te pasó? Ni siquiera tengo un lugar dónde ir a llorarte.
Háblame mi amor, llámame y alivia mi corazón. Nada es peor que la muerte en vida.
Un aniversario más sola, en nuestra mesa bajo el porche. Levanto la copa de vino y sostengo la mirada a la luna. Tal vez ella quiera acunar mi llanto en sus brazos y me susurre al oído dónde te encuentras...
Ésta noche me acostaré de nuevo en mi lado de la cama, esperando oír tu voz en mis sueños y al despertar verte junto a mi, sonriéndome y acariciando mis canas.
El beso del encuentro adormecerá el dolor para siempre porque habrás vuelto y todo volverá a ser como antes…como antes…como antes.

jueves, 30 de julio de 2009

MI TORMENTO


En mitad de la oscuridad el sudor cae por mi frente. Una noche más sin dormir por culpa de ellos. He perdido la cuenta…a penas puedo respirar cuando deciden invadirme. ¿Por qué me despertáis? ¿Por qué me habláis a la vez? Palabras vacías que atormentan mi mente.
Después llega la calma, tarde, pero llega. Pero cuando menos lo espero de nuevo oigo un pitido atravesando mi oído, una especie de señal para que sepa que están a punto de llegar.
Veo sus rostros, sé que están alegres, porque no puedo detenerlos, porque no sabría que hacer si me ordenaran acabar con mi vida.
Son muchos, muchísimos. Un ejército de seres deformes, descarados y malignos. A veces creo que sólo son fruto de mi imaginación…no son reales, pero otras…sé que lo son. Aparecen en cualquier momento, sólo para recordarme cosas horribles, para reírse de mi. Una explosión de palabras perturba mi cabeza y no puedo ni tenerme en pie. No soporto sus provocaciones, no puedo contestarles, apenas escuchan, sólo hablan y gritan sin parar. Repiten frases, primero unos y luego otros, se oyen ecos y golpes en mi cabeza, no entiendo bien lo que dicen, pero sé que son cosas terribles. No puedo bajar el volumen de sus voces, está altísimo y creo que me voy a desmayar de un momento a otro.
Sostengo mi cabeza con las dos manos y tiemblo de rabia y desesperación. ¿Qué he hecho yo para que estéis contra mi? ¿cuánto va a durar todo esto? No puedo más …. por favor, parad,, callad de una maldita vez, basta ya!!!!!!!!
De repente se produce un silencio, apenas unos segundos y una voz, esta vez sólo una pero muy grave y rotunda, susurra en mi mente:

- NUNCA PODRÁS ACALLARNOS PORQUE SOMOS LA VOZ DE TU CONCIENCIA.

Caigo desplomado al suelo, ahora sé que jamás podré deshacerme de ellos. Soy yo, estoy loco y nadie nunca me creerá.
A lo largo de mi vida he hecho cosas de las que debería arrepentirme, pero de eso hace tanto tiempo y es tan doloroso recordarlo, que la mente produce lagunas, las intenta borrar para paliar el dolor. No fui victima sino verdugo y ahora y por siempre, pagaré por ello.

lunes, 27 de julio de 2009

AVERNO



¿ Sientes el calor? ¿Oyes los gritos? arrodíllate, estás en el infierno. Cuidado, no te me acerques, no te haré bien. Aquí estamos todos sentenciados por nuestros actos y ya no hay vuelta atrás. Mírame, yo ya no puedo verte, pues mis ojos ahora sólo distinguen el fuego y la oscuridad de mi alma.
No te escondas, siempre te encontrarán.
Ardo como ardieron mis ilusiones en vida. Aquí no existe el día ni la noche, las llamas reinan en esta especie de mundo subterráneo. Caí en la avaricia del ser, en los actos ruines, en la mezquindad del ser humano. No soy peor que tú, no creas que aún puedes salvarte pues debes pagar por todo lo que has hecho y lo harás…
Siento el frío de mi cuerpo muerto mientras las llamas me alcanzan. El fuego me rodea, me paraliza y ya apenas me muevo. Sientes el dolor atravesando tu alma, no has sufrido nada igual en vida, es inimaginable, indescriptible y aterrador. Me atormenta esta agonía. Ardientes ríos te arrastrarán junto a todas las otras almas pidiendo clemencia. Susurros infernales retumban en mi cabeza, puedo oírlos todo el tiempo, son los demonios que habitan ahora en mi. Me acompañarán eternamente, ya no hay esperanza…y tampoco para ti. Bienvenido al infierno , tu alma está condenada.

viernes, 24 de julio de 2009

¿ JUGAMOS ?



Caminando entre sombras se llega a la oscuridad. En el camino, las pupilas se dilatan para poder ver a tu enemigo, al acecho como tú, como todos los que ansían sentir ese dulce e indescriptible contraste de la sangre caliente en el frío acero. Mira hacia los lados, no sabes por dónde vendré, no te imaginas lo hondo que clavaré el puñal en tu cuerpo para poder girarlo repetidas veces. ¿Sabes quien soy? No, no me conoces ni yo a ti y eso es lo mejor, porque no sé quien eres ni me importa, sólo quiero matarte, acabar con tu vida para poder calmarme.
En ese oscuro callejón todos sabemos a lo que vamos, a lo que nos enfrentamos. Es un juego divertido en el que hay que estar atento si no quieres morir. La sangre saliendo por mi boca sería el mejor final, para poder saciar mi sed antes del último suspiro. Puestos a morir, qué mejor que hacerlo con mis semejantes, en manos de alguien tan demente como yo. La policía no se acerca esta noche, sabe que es "el día de la limpieza” asesinos de todas partes nos desafiamos para que haya una lucha sangrienta, carne contra carne. ¿Quién dá más? Nunca participar en algo fue tan emocionante…
Desde mi escondite huelo la sangre derramada…mmmmmmmm…que dulce excitación siento, quiero más y no puedo estar quieto por mucho tiempo. Me levanto sigilosamente y me acerco a la esquina, allí seguro que hay alguno de los nuestros, siempre creen que las esquinas son seguras. Rajar el cuello limpiamente a contraluz sólo puede ser obra de un maestro. ¿Cuántos van? Ni lo recuerdo…me apetece ver entrañas húmedas y resbaladizas a mi alrededor.
Vuelvo a avanzar en la oscuridad, voy palpando la pared esperando encontrarte, estás avanzando tú también, te intuyo.
Emocionante…venga, acércate, tú y yo sentimos lo mismo, el placer de matar. Estamos a un nivel superior, somos como dioses, poseemos esa inquietud y la explotamos con crueldad. En realidad nacimos así, es nuestra única realidad y lo que nos hace sentir vivos, así que avanza sin miedo, te estoy esperando, quieto…y sonriendo. ¿jUGAMOS?

jueves, 23 de julio de 2009

ERA TAN REAL...






Me remuevo, sé que estoy soñando pero parece tan real…
Estoy en un paseo, junto a la playa, voy andando tranquila, mirando el paisaje. Una sensación extraña me incita a correr, muy rápido, como si fuera a despegar…
Me veo suspendida en el aire, los pies descalzos cuelgan y mis cabellos me tapan la cara. De repente, todo toma otra dimensión, las cosas giran a mi alrededor más y más deprisa. Me mareo, me asfixio, apenas veo nada pues mi cabeza da vueltas y tengo la vista borrosa.
Caigo. Como si alguien me soltara desde muy alto, dejando que mi cuerpo se abandone hacia el vacío.
El impacto es brutal, hasta puedo oír el sonido de mis tobillos al romperse, un sonido seco y frío.
El dolor es insoportable, agudo, veo sangre y mis huesos partidos. Nadie a mi alrededor, estoy sola y me invade el pánico. Grito desesperadamente, no sé que hacer. Cierro los ojos, los vuelvo a abrir y veo una multitud de gente rodeándome. Me miran sin verme. Apenas medio palmo y no puedo tocarlos. Les pido ayuda. Tengo las piernas torcidas de un modo imposible, contra natura. Todos se giran, me dan la espalda y empiezan a caminar por el paseo, como si todo estuviera bien, como si alguien hubiese hecho lo correcto al tirarme al suelo de aquel modo.
No puedo creerlo, no puedo andar y a nadie le importa. Veo niños jugando a la pelota, un perro se acerca para olisquearme, lo intento acariciar para luego retenerlo y obligar a su dueño a ayudarme. Nada, el perro también me resulta inalcanzable.
Cuando apenas podía seguir respirando de tanto dolor, cuando mi cuerpo estaba al borde del desmayo, algo o alguien me sujeta por la nuca y me hace levitar…Me elevo tan alto que las personas parecen hormigas despiadadas. Sonrío al sentirme a salvo, intento ver qué es lo que me sujeta, fuerte, pero sin dañarme. Cuando giro el cuello hacia atrás, elevo los ojos y veo un rostro nubloso, una especie de demonio altísimo, delgado y medio transparente. El pánico se adueña de mi, intento patalear con todas mis fuerzas para zafarme de ese ser. Entonces es cuando él, con la mano aún en el aire, me arrastra hacia la playa. Sigo suspendida en el aire y su mano ahora me aprieta mucho más. Mi nuca empieza a sangrar y siento tanto miedo que ya no puedo moverme. La velocidad toma mi cuerpo. Me adentro en el mar , paso por encima de él de un modo trepidante. Siento las gotas de agua junto con el viento en mi cara. El aire corre tan aprisa que no puedo respirar de frente. De repente, la mano que me sujeta decide adentrarme en las aguas. Me sumerge, muy hondo, yo apenas he podido coger aire. Me desespero, estoy siendo arrastrada por algo a través del mar y no creo que pueda soportarlo. Se me inundan los ojos cuando los intento abrir. Sea lo que sea lo que quiera ese ser de mi, parece que lo va a conseguir, yo empiezo a dejarme llevar, ya no lucho contra el agua, ya apenas respiro. Dejo las manos flojas al igual que mi cuerpo .Sigo surcando las aguas velozmente, pero ahora sin resistencia alguna. Todo para en un instante, ya no siento miedo .¿ Me habré despertado? Me giro despacio intentando ver dónde ha ido aquel demonio.
Detrás de mi un sacerdote diciendo unas palabras para el descanso eterno de un alma. Vuelvo la cabeza y enfrente de mi puedo distinguir a mi familia desolada, junto a un ataúd.

Dos años desde aquel sueño y ahora sólo puedo mirar al horizonte desde la playa, dónde mi alma deambula entre las olas y el viento.

miércoles, 22 de julio de 2009

POSESIÓN



El destino ya hacía tiempo que decidió por ella. Las calles mojadas de la ciudad callan ante los gritos nocturnos y las súplicas al cielo por que acabe todo.
En la habitación rasguños en las paredes, sangre alrededor de la cama y frío…mucho frío en la oscuridad.
Dicen que no hay que temer a lo desconocido, me pregunto qué sentiría esa chica al oír estremecedores susurros en la noche. Qué se debe sentir al notar que una fuerza, que no puede ser de este mundo te posee. Cómo te dejas llevar contra tu voluntad y atónita te ves obligada a dejar de ser tú misma para pasar a ser una marioneta, elegida al azar, víctima de tu propio miedo, seguramente por no creer, o por creer demasiado, eso es capricho del azar. Nadie está a salvo de la oscuridad.
Era joven y demasiado inocente para pensar que un inofensivo juego como la “ouija “podía llegar a marcarla para siempre. Bastó una tarde de invierno en su casa para ser la elegida, para que los ojos del mal se posaran en su dulce cuerpo. El aroma a muerte asomaba por la ventana pudriendo la madera.
No hay descanso para quien juega con lo que no debe. Se abrió una puerta cerrada, dejando una esperanza a entes diabólicos, hambrientos de sangre y dolor.
Los esfuerzos de su humilde familia para terminar con su tormento de nada sirvieron. Los amigos desaparecieron, los vecinos miraban hacia otro lado y la iglesia apenas contaba con un sacerdote dotado para ejercer un exorcismo. Los padres se consumían a la misma velocidad que su hija al verla sufrir de aquel modo, al ver su cuerpo haciendo contorsiones imposibles mientras una voz desconocida maldecía su nombre. Miedo, pavor, pánico en el silencio que jamás volverían a disfrutar a su lado, porque ahora en su casa, una fuerza demoníaca se había apoderado de ella, para siempre.
Un pequeño crucifijo dorado en la mano de su padre es apretado con fuerza... tanta, que hasta se hiere al clamar a Dios compasión por la criatura. Voces, gritos y sollozos estremecedores, todo alrededor se torna demencia infernal.
El ambiente en esa casa es lúgubre, las paredes lloran sangre al ser testigo de tanta locura, tanta maldad y ensañamiento en un frágil ser, ahora maldito.
Al girar la cabeza, boca abajo, los ojos en blanco se dirigen a la madre, atenta a cualquier esperanza de reconocer a su hija bajo ese rostro deformado e inhumano y le dedica una última sonrisa. Una mezcla de alivio y desesperación en esa mueca que, a modo de despedida, le indica que la posesión ha llegado a un punto sin retorno. Ya no hay esperanza para pensar que tal vez pueda sobrevivir a su lucha interna con el mal. Jamás.

lunes, 20 de julio de 2009

¿SEGURO QUE ME QUIERES?




En tu vientre me formo lentamente madre…
¿Seguro que me quieres?
Todos los días son iguales aquí adentro, en mi placentera oscuridad. Oigo ruidos afuera , cierro los ojos y me concentro en mi silencio, me reconforta esta tranquilidad absoluta.
Floto pacientemente, aún es pronto para salir.
No te quiero mamá. No te conozco, no te siento, de igual modo que tú no me sientes a mi ,verdad que no?. Dilo, no me deseas y finges quererme ante los demás. Sé qué piensas, puedo comprenderlo todo. Tus silencios en la noche, tus lágrimas calladas. Algo te dice que no seré como mis hermanos, parece que tengas un feto muerto en tu interior.
¿Crees que no te oigo? Que no me duele cuando te golpeas la barriga? Estoy vivo, sólo dame tiempo para demostrarte que yo tampoco te deseo.
Estoy creciendo en el desprecio mutuo, en el desamor y en la soledad. No me enseñarás cosas bonitas, no me dirás palabras hermosas, no me acunarás en tus brazos para adormecerme. No me hará falta nada de eso.
Has engendrado algo maldito y te arrepentirás el resto de tu vida. No derramaré ninguna lágrima por ti mamá, yo no soy el débil. Serán tus llantos y no los míos los que romperán el silencio de la noche.
Miras a otras embarazadas y no comprendes qué te ocurre, no me hablas, no me acaricias. Ni siquiera sabes cómo llamarme…
Ya no puedes deshacerte de mi, ya no puedes liberarte pues ya te tengo.
Falta menos madre. Pronto me verás la cara, me mirarás a los ojos y comprenderás que simplemente soy lo que tú has creado en tu cabeza. Soy el fruto de la locura ,de la terrible demencia y estoy condenado a sentirla yo también.
Pum pum, pum pum. Los médicos te dejan escuchar mi corazón, apenas late, pues está podrido.
Oigo tus gritos, más de pánico que de dolor. Te asustas y eso me hace sonreír….
Ha llegado la hora madre, no te queda más remedio que empujar …me voy abriendo camino arañando tus entrañas…empuja!! Ya estoy aquí mamá…¿seguro que me quieres?

sábado, 18 de julio de 2009

RELÁJATE



Este año por mi cumpleaños, mi queridísima amiga Cristina me regalo un vale por un masaje. Cómo tengo esa fea costumbre de dejarlo todo para más tarde, pasó el tiempo… y como el vale caducaba este mes, decidí pedir cita para el centro de estética.

-Hola buenos días, quería pedir hora para darme un masaje. Hoy mismo si es posible.

-Si claro, cómo no, su nombre

-Fail

-Gail?

- No,Fail, con f

-Sí claro, como no.

- A qué hora le iria bien?

-A partir de las tres de la tarde perfecto.

- A las ocho y media?

-Y por qué no a las once de la noche?,como ya habréis cerrado, puedo entrar en plan clandestino…picaré tres veces y la contraseña puede ser “águila contracturado”. Hombre, no tiene algún huequecito antes? Es que iré directamente después de trabajar.

- A las tres y media entonces y no se hable más.

-Qué bien , genial, tendré que ir comiéndome el tapper por el camino…

-Sí claro como no, hasta luego entonces.

La verdad es que me hacía muchísima ilusión el masajito porque estoy todo el día para arriba y para abajo y se me carga mucho la espalda.
La cuestión es que va llegando la hora de terminar de trabajar y ya me veis, toda sudada, con el flequillo pegado a la frente y el rimel corrido, pero sonriendo…eso siempre, como Tita Cervera.
Por mi trabajo, debería conocer a la perfección todas las calles de Barcelona pero mira, la triste realidad ésta:
Me sacas al portal de mi casa con los ojos vendados, me das un par de vueltas e intentas que vuelva a entrar. Esa noche seguro que no duermo en casa. Lo más probable es que acabara en comisaría por intentar forzar portales ajenos…
Digo todo esto porque tuve que preguntar trescientas veces por la calle del sitio en cuestión. Después de dar veinte vueltas a la misma manzana bajo un sol de justicia y muerta de sed, llego al centro. Abro la puerta y me desplomo exhausta en el mostrador. La señorita me mira como si hubiese entrado una peregrina del camino de Santiago.

-Uy. Pobrecita, estás muy colorada, tienes sed?

-Si,sed… mucha, la verdad.

-Quieres un café?

-Si y un polvorón para mojar no te j… Con un poco de agua bastará, gracias.

-Si, como no.

Me hace pasar a la sala de espera. Ojeo unas cuántas revistas y al cabo de un rato me sorprende un pigmeo raquítico que como máximo me llegaba a la cintura.

-Fail, ya puedes pasar.

Me levanto y le sigo mientras observo de arriba abajo su delgado y endeble cuerpecito.

-Vaya, seguro que tienes fuerza para dar masajes?

El pigmeo se gira y me mira sonriendo, pero en su cerebro seguro que me está pegando una bofetada de campeonato para dejarme claro que el comentario está fuera de lugar…

-Pasa a esta habitación por favor. Has hecho esto alguna vez?

-Pues no, hay que hacer algo especial?

En ese momento seguro que el pigmeo piensa “esta es la mía”

- Quítate toda la ropa, las joyas, reloj…

-También debo dejar las armas blancas? Jejeje

Me mira serio.

-Ah, se me olvidaba, también debes ponerte este gorro.

-Venga, será broma, de verdad pretendes que alguien me vea en braguitas y un gorro blanco de piscina? Vaya, cuando leí esta mañana en los horóscopos que debería arriesgar más en mi vestuario y se fijarían en mí, me esperaba otra cosa…

-Me sigue mirando serio, se marcha y cierra la puerta lentamente pero eso sí, sin darme la espalda en ningún momento, que miedo…

Total, que después de examinar la habitación y ver que no hay cámaras que puedan inmortalizar mi patética imagen, hago lo que me dijo y me tumbo boca abajo incrustando mi cara en el extraño hueco que hay en la camilla, supuestamente para estar más cómodo pero que a mi me hace sentir directamente imbécil. Me imagino que viene alguien por debajo y me hace una foto y luego me chantajea de por vida.
Al cabo de unos minutos oigo la puerta y aparece una mujer del tamaño de un armario ropero. Sólo le faltaba tragarse delante de mí seis claras de huevo y ponerse a hacer pesas. Seguro que en su tiempo libre se dedica a arrastrar camiones con los dientes.

- Hola, vengo a darte el masaje.

-En serio? Menos mal, ya creía que esto era una trampa y que me habían enviado un matón.

Vale, vuelvo a incrustar mi cara en el hueco y decido no decir nada más en toda la sesión…

Durante esa hora estuve en el cielo, la verdad es que Hulk Hogan estuvo bastante bien.
Salí del centro mareada y todo de tanto relax, eso si, al quitarme el gorro me quedó esa maldita marca que parece que me hayan abierto el cráneo y lo hayan vuelto a coser…todo sea por relajarse un poco, aunque sea un vez al año!

jueves, 16 de julio de 2009

LA CUENTA ATRÁS




Mi cuerpo grita a través de mi piel. La sensación de ahogo es cada vez mayor y los relatos de mi tragedia se escriben más y más deprisa en el diario de mi mesita de noche.
Un nuevo amanecer no puede comprender cuál es exactamente la magnitud de mi dolor.
Siento, luego estoy viva, supongo. Alzo la mirada y me pregunto porqué he de sentir todo esto. Nací hace muchos años, demasiados. Nunca amé ni fui amada, jamás supe qué es sentir ternura al acariciar a nadie .Simplemente imito gestos, soy como un mimo que desearía ser uno mismo. Los sentidos se vuelven agrios, se pudre mi alma y el olor invade los poros de mi piel.
Cuando nadie me ve grito con todas mis fuerzas esperando rasgar por completo mi garganta y acallar las voces de mi cerebro. Siguen invadiendo mi espacio a pesar de todo.
Me muero, mi enfermedad avanza comiendo todo lo que fui, todo lo que soy. Mi respiración es pausada a pesar de la desesperación. El espejo me refleja y sonrío, soy yo, estoy lúcida, lo suficiente para comprender que queda un resquicio de mi persona al otro lado.
Las luces se apagan, caeré de nuevo en el sueño húmedo de mis lágrimas. Suspiro una vez más, trago saliva y tacho un día más en el calendario.